Ángel González que estás en los cielos

Crónica del homenaje celebrado en la Sala Galileo de Madrid el 12 de enero de 2018 al poeta Ángel González a los diez años de su muerte.

El pasado 12 de enero se cumplieron diez años de la muerte del gran poeta asturiano Ángel González, y la noche de la víspera nos reunimos varios centenares de personas en la emblemática sala madrileña Galileo Galilei, y otros tantos se quedaron a las puertas sin poder entrar por completarse el aforo, para acompañar a los amigos, músicos y poetas de varias generaciones, que habían decidido organizar un merecido homenaje al hombre que no solo les brindó su amistad sino que también fue su mentor,  profesor y compañero de las más diversas aventuras creativas.

De hecho, este mismo escenario ya fue testigo del maridaje perfecto entre la poesía y la música en los conciertos que junto al cantautor Pedro Guerra ofreció en el año 2003 con ocasión de su proyecto La palabra en el aire, un libro-disco fruto de la colaboración entre ambos artistas.

Por supuesto, Pedro Guerra no quiso faltar a su cita con el poeta, al igual que el resto de invitados al evento, con la sola excepción de Joaquín Sabina, que no pudo acudir y fue sustituido «in extremis» por una entregada María Rozalén, que había acudido como público y se vio de pronto en el escenario con la guitarra prestada de Pedro Guerra entre las manos.

Fue la editora Ángeles Aguilera la encargada de conducir el acto y dar entrada a los numerosos intervinientes congregados, a través de la lectura de párrafos escogidos del libro de Luis García Montero Mañana no será lo que Dios quiera, memorias noveladas de la vida de su admirado Ángel González.

Así, fragmento a fragmento de la obra, se fueron encadenando las apariciones de sus amigos, que leyeron sus versos y evocaron recuerdos compartidos y anécdotas ya legendarias del poeta, como aquella que cuenta que cuando su avión aterrizaba en Barajas los camareros de Madrid ya empezaban a sonreír.

Joan Margarit leyó un in memoriam en su catalán materno y también en castellano, Almudena Grandes le culpó de su afición a los sonetos, Chus Visor y Javier Rioyo nos hicieron reír y emocionarnos a partes iguales rememorando la última noche del poeta, cuando acudieron a visitarlo a su habitación del hospital y descubrieron que escondía un paquete de cigarrillos, cuya autoría él negó tajantemente, y después cuando nos confesaron que durante el traslado de sus cenizas a su Oviedo natal una copa de whisky se derramó accidentalmente sobre ellas, no pudiendo imaginar un final más apropiado para un poeta tan noctámbulo y aficionado a las tertulias en los bares como lo era González.

Leyeron sus versos y le dedicaron emocionadas palabras y recuerdos su tocayo Ángel Gabilondo, el hispanista Allen Joseph, el periodista y escritor Juan Cruz y los poetas Luis García Montero y Benjamín Prado, que recitó la canción Menos dos alas, compuesta por el ausente Joaquín Sabina como dedicatoria tras su muerte, y que debería haber cantado de haber podido acudir.

Después fue el momento para los músicos, entre los que se encontraban representantes de varias generaciones. Aparte de los ya citados Rozalén y Pedro Guerra, que con su actuación cerró el homenaje, pudimos disfrutar de las actuaciones de los jóvenes cantautores Luis Ramiro y Marwan y del veterano Miguel Ríos, que, junto a Luis García Montero, Almudena Grandes, Joaquín Sabina y Benjamín Prado, entre otros, integraban la «pandilla» de Ángel González.

Y fue esta pandilla, «su pandilla», la que el jueves pasado quiso reunirse, una noche más, para rendir tributo a su maestro, leer sus versos y recordar, en sus propias palabras, que «Perdido para siempre lo perdido, / atrás quedó definitivamente / muerto lo que fue muerto», pero también que, «Creo en ti. / Eres. / Me basta».

Como en la canción de Joaquín Sabina, «González era un ángel menos dos alas», y así nos lo imaginamos allá arriba en los cielos, o abajo en los infiernos, que nunca sabremos por lo que se decidió cuando llegó el momento…

Las fotografías siguienteshan sido tomadas de la página   https://livemusicmadrid.com/conciertos/poeta-angel-gonzalez-recordado-la-sal-galileo/

Alessandra Roma

Madrid, 17 / 01 / 2018

Written by María Morales

Nací en Madrid, 1976. Cursé bachillerato con la opción de letras puras, estudiando  las asignaturas de griego, latín, literatura, historia y filosofía. Licenciada en Derecho por la Universidad Autónoma de Madrid,  he realizado diversos cursos relacionados con el Derecho Comunitario y la cooperación al desarrollo y poseo la titulación del Master en Acción Solidaria Internacional  de Europa, con las asignaturas de Acción Humanitaria, Cooperación al desarrollo y Extranjería, asilo y refugio. Mi nivel de inglés es alto y el de francés medio. He realizado cursos de idiomas en Montreal, Canadá, en la Universidad Complutense de Madrid y en la Universidad de Verano de Montpellier, Francia. También realicé un curso sobre la historia y cultura de Ecuador en la Universidad Pontificia del Ecuador, en Quito. He colaborado con diversas ONG. Para CEAR, la Comisión Española de Ayuda al Refugiado, realicé informes de la situación de los derechos humanos en diversos países, y en la Comisión Hispano–Guatemalteca de Derechos Humanos elaboré un proyecto de ayuda al desarrollo. Mis aficiones incluyen la lectura, la escritura, el yoga y las actividades culturales en general, como acudir al teatro y a espectáculos musicales y visitar museos y exposiciones.  Entre mis intereses, se encuentran el medio ambiente, la problemática de género, el activismo social y político y todo lo relacionado con la defensa de los derechos humanos  y la protección de los menos favorecidos. Me considero ciudadana y paseante del mundo,  con gran sentido crítico, tolerante y de mente abierta.

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