Julio Fraga: “con SinLaVenia pedimos un Pacto de Estado ya. Se acabó el maltrato de género”

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No deja de llover, está claro que el tiempo nos invita a pararnos en medio de cualquier bar que ofrece la ciudad y hablar. Dejar de un lado los móviles y conocer mejor al prójimo. Esa debe ser la tarea número uno los días de lluvia.

Julio Fraga habla y hay que escuchar atentamente. Su voz ronca presenta el conocimiento obtenido al pasar la vida entre bambalinas, focos y cámaras de cine. Tras Seis y medio, terminó de rodar su segundo trabajo como director: SinLavenia. Julio vuelve a mostrarse cómo un artista multidisciplinar. El documental, el teatro, la poesía y la danza ocupan cada fotograma.

Explica que a pesar de la mezcla de expresiones artísticas estamos ante un largometraje de ficción. “Las historias podrían ser reales, pero son ficcionadas. Están escritas poéticamente por Miguel Zurita, con lo cual es un guión interpretado”. Una historia de mujeres que deciden compartir con el espectador su vida marcada por la violencia contra ellas por el mero hecho de ser mujeres.

Detener los nudillos cobardes del machismo es una de las bases en las que se basa SinLaVenia. “Nace hace diez años con la intención personal, luego colectiva, de que teníamos que hacer algo contra esta lacra social que es el maltrato de género” explica Julio.

Si hay una reacción que esperar por parte del público en los trabajos del artista onubense, esa es la reflexión. “Con esta idea, empezamos este proyecto”.

SinLaVenía juega en la delgada línea entre la realidad y ficción. Cinco mujeres nos cuentan mirando directamente a cámara sus experiencias llenas de dolor y rabia. Sin adornos de ningún tipo. Un fondo blanco y el gran talento de María José Castañeda, Elena María de Cara, Magaly Fernández, Cristina Rojas y Celia Vioque.

Una cosa es segura, no sirven las etiquetas convencionales para intentar definir el modo de trabajar en el ámbito cinematográfico de Julio Fraga. “Yo voy a seguir investigando. Para mí es una experiencia audiovisual. SinLaVenia es una llamada a la reflexión, a la sociedad entera”.

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No es un camino fácil el que nos ofrece la película. Lejos de lugares comunes o mensajes cómodos llenos de falsedad para lograr la emoción del espectador, el visionado nos hace cómplices a la sociedad. Una sociedad que no es consciente de los malditos micromachismos. No estaremos cómodos en ningún momento y quizás sintamos necesidad de pedir perdón.

Julio reflexiona enérgico “a través de la poesía y de la belleza, queremos llevarte a un viaje donde te das cuenta de la cantidad de formas que hay para hacer daño. Es un viaje a las entrañas del ser humano. Después de hacer esta película, soy menos machista. No hay nadie que pueda decir yo no soy machista, soy feminista. Eso es mentira. Tanto mujeres como hombres. Lo tenemos mamao. Y se sigue dando. Y los niños que nacen ahora, siguen naciendo en un estado patriarcal. El problema radica en la educación. No se puede curar una herida desde fuera, hay que hacerlo desde dentro”.

De hecho, hay una fuerte apuesta para que SinLaVenia sirva cómo material educativo. “Queremos estrenar en Sevilla o Huelva. Donde se ha rodado y de donde somos. Ahora mismo, la intención es acudir a festivales nacionales e internacionales. Hay una versión con subtítulos en inglés. Una vez acabado el período cinematográfico, la intención es moverla a nivel internet e institutos”.

No vale el argumento marchito de que la situación de la mujer está mejor ahora que tiempos anteriores. SinLaVenía lanza un mensaje fuerte contra ello. Afortunadamente, el 8 de marzo miles de mujeres se lanzaron a la calle a iniciar el cambio. Llega tarde, demasiado. “Hay que parar el país. Los presupuestos, los partidos políticos. Igualdad de mujeres y hombres. Salarios iguales. Vamos a dejarnos de tonterías” reivindica Julio.

El director andaluz deja claro que la película está llena de metáforas cómo herramienta para lanzar su mensaje social y que la estética ha sido cuidada al máximo. “Visualmente, sólo hay mujeres. La actriz se mete en una mujer maltratada. Luego explica que similitudes hay entre el personaje y ella, luego cómo se ha preparado el personaje. Qué implica esto, pues una implicación brutal. La coreografía es una metáfora, me gustan mucho las metáforas. En espacio libre, ese bailar en libertad entra en contradicción con el maltrato en un lugar cerrado y oculto. Existe una semiótica sobre los colores, la música y la imagen. La música es muy importante en esta película. Muy determinante”.

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Sobre las influencias de las que ha bebido para llevar a cabo este proyecto, hace una pausa y ríe “no lo he pensado, lo tenía tan claro cómo lo iba a hacer que no me he parado a pensar. Hay una ruptura de la cuarta pared para incomodar. Una ruptura a través del espejo con las actrices en camerino”.

Ante el miedo, siempre hay lugar para la esperanza. Una idea, un sentimiento al que agarrarse. Las cinco protagonistas de SinLaVenia deben hacerlo para sobrevivir. “El ser humano por muy humillado que esté, se agarra a las cosas bellas. Podemos ayudar a las mujeres maltratadas ofreciéndoles compresión, amistad, cariño”.

Y es justamente calidez y cercanía lo que reina en uno de los momentos más interesantes del metraje, llega al final del mismo. Las actrices nos hacen ver cuáles serían sus medias y soluciones contra la violencia de género. “En general, hasta que uno no se ve, no sabe cómo salir de ahí. Para mí, lo más interesante es que estamos trasmitiendo es que el llanto no vale para nada. Quiero que los espectadores digan tengo que cambiar y hacer algo”.

Añade a continuación Julio la gran labor que debe hacerse con las palabras a la hora de vencer al machismo social. “En el mundo del maltrato, están surgiendo muchas palabras nuevas que tenemos que definir. Si no las definimos, no podemos luchar contra ellas. Es necesaria una revisión de la Real Academia de la Lengua”.

La herramienta más poderosa, la literatura. Los versos vuelan y se quedan atrapados en la memoria. Un filme que sin complejos ni miedos pone el dedo en la llaga. Julio Fraga no duda en los motivos que deben mover al público a dar una oportunidad a SinLaVenia: “si crees que te lo han contado todo sobre el maltrato de género, no te han contado nada. Es el momento ideal de reflexionar sobre ello. Te invito a una experiencia audiovisual que te va hacer ser mejor persona y menos machista, a empezar una sociedad nueva”.

Cinco monólogos. Cinco actrices que comparten en el camerino cómo trabajaron su papel, al mismo tiempo que nos hacen confidentes de cómo combaten ellas el machismo. Cómo creen que se debe combatir el maltrato. Vivencias propias se mezclan con las del personaje. El espectador será testigo nadando entre el falso documental y el reportaje periodístico. La crónica negra de un país que no frena la humillación a la mujer.

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