Tierra Trivium y Canciones para Apapachar

Tierra Trivium y Canciones para Apapachar

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Tierra Trivium no es titular de esta imagen. Pertenece a pexels.com

Nadie me había dicho que mi trabajo tiene vida, está vivo. Que si las palabras de mi relato dibujan la silueta de un árbol y le das la vuelta, forman un jarrón lleno de agua, de Vida.

Como árbol o jarrón, sí o sí guarda Vida. Y yo le doy Vida recordándote. Te imagino en el porche de una cabaña, sentada sobre una silla de madera envejecida, quizá pintada de turquesa, desconchada, alternativa. Una cabaña en la falda de una montaña que te llama a conquistarla, que te lame el Corazón con su Paz.

Te imagino sentada con la vista en el horizonte de su cumbre y los ojos medio cerrados, como si te diera el Sol, pero en realidad te da su luz. Tienes una guitarra nueva sobre tu regazo, igual de anticuada que la silla, pero no vieja. También te acompaña la sonrisa que se te cinceló de nacimiento. Una sonrisa que cuando la ensanchas, se apagan las tinieblas por un segundo –al menos en mi mundo–. Una sonrisa llena del color de su calor. Algo raro de encontrar, algo digno de admirar.

Te imagino tocando una melodía que empieza en el fondo de tu Alma y surge a través de la Naturaleza que te inspira. Y ahora entro yo…

Me imagino topándome con esta situación, tocando la guitarra con la calma y profundidad que te caracteriza, y yo dentro de la casa de madera observándote con mi cara de boba, mientras mi piel se eriza.

Imagino que me entran ganas de llevarte un té pero que no quiero interrumpir esa maravillosa escena que, de todos los ojos del mundo, solo aprecian los míos. Y así, espiándote a hurtadillas, como he hecho mil veces sin que tú lo sepas, comprendo que para ti no existen los “pero”, entiendo que no hay nada más hermoso que habernos dado Vida en enero, que contigo no se me quedan las palabras en el tintero, y vuelvo a caer en la cuenta de lo mucho que te quiero.

 

Gracias a Tierra Trivium por abrazar mis letras.

 

 

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