Entrevista a Paco Riera

Paco Riera, que ha trabajado una gran parte de su vida como directivo de publicidad, ha confiado en el Grupo Tierra Trivium para publicar una compilación de poemas, reflexiones y escritos varios que ha reunido bajo el título de Las mujeres de mi vida.

Paco ha escrito desde su más tierna infancia, sobre todo poesía, cuentos infantiles y relatos breves. Junto a la escritura, cultiva otros tipos de actividades culturales, todas ellas realizadas de manera voluntaria, como la lectura en voz alta a diversos colectivos, como escuelas y residencias de mayores, y la producción de un programa de radio, del cual es director y locutor.

las mujeres de mi vida copia (1)En la actualidad reside en una de las comarcas más bellas del país, la Cerdaña, ubicada en el norte de Gerona, que le permite disfrutar de una amplia variedad de paisajes, sonidos, olores, fragancias, espectros cromáticos y colores, todos ellos procedentes de la naturaleza en estado puro que le rodea; son las sensaciones e impresiones que después refleja con gran maestría en sus escritos, a los que dedica el evocador epígrafe de Prosas Poéticas Cromáticas. Una buena parte de ellos, dedicados a su esposa, a su madre y a otras mujeres importantes en su vida, los podemos leer y degustar desde ya mismo a través de las páginas del libro recién publicado por el Grupo Tierra Trivium.

GRUPO TIERRA TRIVIUM: Sabemos que eres una persona muy activa social y culturalmente y que realizas muchas actividades interesantes a lo largo de la semana. Para que los lectores puedan saber un poco más de ti, ¿nos puedes informar acerca de cuál es de tu día a día, y en cuántos proyectos culturales y sociales te encuentras inmerso en la actualidad?

PACO RIERA: Actualmente acudo a diversas escuelas de la Cerdanya a narrar cuentos y leyendas propias de la región a niños y niñas, además de enseñarles técnicas de respiración, entonación, imitación… y, una vez ellos han ensayado con sus profesores o tutores, los llevo a Ràdio Puigcerdà FM para que narren los cuentos y/o leyendas a la audiencia. También explico los mismos cuentos y leyendas en la Residencia socio-sanitaria de Puigcerdà, reservada obviamente para la Tercera Edad.

Y dirijo un programa en la misma emisora municipal titulado Cerdanya Literària, en donde presentamos a autores ceretanos o autores vinculados con la Cerdanya, y sus obras escritas (poesía, novela, excursionismo, alpinismo, guías de viajes y de senderismo…), ya que el patrimonio cultural y literario de la comarca es tan amplio como a la vez desconocido por gran parte de sus habitantes. Todas estas actividades son de voluntariado puro y duro.

GTT: Nos gustaría que nos hablaras del momento en que empezaste a escribir. ¿Recuerdas cómo empezó, si fue algo meditado, a lo que llevabas tiempo dando vueltas, o si en cambio fue algo que surgió de una forma repentina, o por algún acontecimiento concreto que te afectara de manera directa?

CUADRO
Universidad de Coímbra

PR: He escrito toda la vida, ya que de niño ya lo hacía, y siempre, o casi siempre, intentando explicar mis sentimientos, mis vivencias e impresiones; y en la juventud escribía en muchas ocasiones de aspectos sociales y políticos (lo sigo haciendo hoy en día), que también me han interesado toda la vida. Al iniciar mi actividad profesional me dediqué a la escritura publicitaria, hasta que la vida me llevó más a temas comerciales y de gestión de las agencias de publicidad en las que he prestado mis servicios, pero nunca abandoné la escritura personal.

GTT: Nos interesaría saber en qué género literario te sientes más cómodo a la hora de escribir, y si solo te has dedicado hasta ahora a la poesía y la prosa poética o tienes también alguna experiencia en otros géneros, como la novela o los cuentos. Fundamentalmente me he dedicado a la prosa poética y, en ocasiones, a la poesía. Matizo lo de en ocasiones, dado que poesía pura no creo estar capacitado para escribir, pero sí prosa poética cromática; esta última característica gusto de añadir porque los colores son de suma importancia en mi escritura y en mi forma de contemplar la vida, incluido el negro, por supuesto.

Me gusta mucho escribir narraciones breves, porque soy un enamorado de la palabra, y la narración breve exige el término justo y adecuado. Adoro y releo con mucha frecuencia escritores como Augusto Monterroso, que para mí es el gran maestro de la narración breve.

Ahora mismo estoy enfrascado (creo que ya tengo finalizados unos 60/70 escritos) en narraciones breves con participación de animales, que, o bien dialogan conmigo, o simplemente observo sus actuaciones o quehaceres cotidianos para extraer consecuencias de sus comportamientos.

Y también practico con asiduidad el género del Cuento, porque también lo adoro, ya que me resulta tremendamente entrañable. Y no me refiero exclusivamente al cuento infantil, sino también al cuento para adultos, que comporta finales con moraleja.

GTT: Nos gustaría conocer qué tipo de literatura te gusta leer, y cuáles son tus autores y obras preferidas, en cualquier tipo de género.

PR: Leo, más que otras disciplinas novela, excluyendo la novela histórica, que no me atrae en exceso, o más bien muy poco, y los denominados best sellers, que detesto profundamente. Los rechazo. Me repelen. Y creo que ellos me detectan y también me evitan.Las mujeres de mi vida 2

Y dentro de la novela tengo épocas. Por ejemplo, durante casi un par de años me dediqué en exclusiva a la Novela Negra. Otra época la dediqué en exclusiva a leer óperas primas de escritores castellanos, nacionales o no. Otra fue la de la literatura japonesa, que me parece de alta sensibilidad.

Y, por supuesto, también la poesía, aunque en momentos puntuales y concretos. Suelo recurrir a la poesía en momentos de nostalgia y cierta tristeza, en situaciones en las que me siento abrumado o superado por algún acontecimiento, que no tiene por qué ser ni cercano ni relativo a mi persona; también en momentos de tranquilidad de espíritu o en otros en los que practico lo que yo denomino la despaciosidad, que me es muy necesaria, porque mi ritmo de vida, a raíz de mi profesión, fue siempre muy alto, tenso y estresante, y con excesiva vida social, de la que no soy muy amante a pesar de mi carácter muy sociable. Me gusta definirme como un solitario empecinado, pero con un fuerte barniz social.

    En cuanto a mis autores preferidos, además del ya citado Monterroso, mencionaría (aunque no soy muy partidario de ello) a Julio Cortázar, Raymond Carver, John Cheever, Murakami, Roberto Bolaño (Los detectives salvajes por encima de cualquier otra obra suya), Torrente Ballester, Amélie Nothomb, Yukio Mishima, Sánchez Ferlosio, Francisco Casavella, Pío Baroja (El árbol de la ciencia, con su personaje Andrés Hurtado), Ramón Buenaventura (en su versión como novelista, no como informático), Truman Capote, Antón Chejov, Italo Calvino, Aldecoa, Tom Wolfe, Alfonso Grosso, Rafael Chirbes, Bernardo Atxaga, Charles Bukovski (que me parece divino), D.F.Wallace, C. McCullers…

Ya ves que cito autores de distintas épocas y distintos estilos, y lo hago a propósito, porque detesto las clasificaciones y etiquetas que suelen utilizar los críticos literarios (disfruto mucho cuando leo declaraciones del autor diciendo que él jamás pensó en quien cita el crítico cuando escribió tal o cual novela). Y quiero destacar dos autores que he leído últimamente y me han impactado de forma muy positiva: Francisco Goldman, y Yasutaka Tsuitsui, que me parece absolutamente genial. En cuanto a obras concretas, creo que cualquiera de los autores citados merecen ser leídas con atención y entusiasmo, pero me apetece destacar La conjura de los necios, de John Kennedy Toole.

GTT: Centrándonos ahora en la poesía, ¿hay algún autor o autores con los que te identifiques especialmente, o cuya obra te sirva de  inspiración y de referente a la hora de elaborar tus poemas?

PR: Me encantan muchos, y destacaría a Pablo Neruda, Federico García Lorca, Luis García Montero, Pedro Salinas, Antonio Machado, Rafael Alberti, Jorge Manrique, Santa Teresa de Jesús, el Arcipreste de Hita, Rosalía de Castro, Josep Pla, León Felipe… En poesía tiendo más hacia los clásicos que hacia la novela, seguramente por cierto desconocimiento del panorama poético actual. Respecto de influencias en mi obra, diría que en poesía o prosa poética creo ser un autodidacta total, y, caso de no ser así, me gustaría serlo, y por un motivo esencial para mí: sin darme cuenta tendería a copiar el estilo, y eso me parece que hace que tú ya no seas tú, sino el otro. Y eso es lo que menos me interesa. A veces me sucede cuando escribo narración breve, y, en el preciso instante que lo detecto, lo dejo estar para otro día, porque se me hace imposible seguir escribiendo porque el otro se mete en la cabeza y ya no hay manera de ser yo mismo.

GTT: Quisiéramos también que nos informaras de cuántas obras llevas escritas y cuántas publicadas hasta la fecha, y si ahora mismo te encuentras en el proceso de creación de alguna nueva.

PR: Más que obras, llevo recopilados algo más de mil escritos de los últimos seis años, tanto de prosa poética cromática como no cromática, cuentos, reflexiones, y unas crónicas sobre aspectos sociales y políticos que titulé en una primera etapa como Píldora de la luna de los lunes (recopilación de la actualidad sociopolítica de la semana anterior y comentarios o interpretaciones de mi propia cosecha) y posteriormente como Crónica de El Grito de la Lechuza, que me permitía hacer lo mismo pero con el alejamiento necesario para decir más cosas, ya que yo era el Cronista del Grito de la Lechuza y no hacía más que escribir lo que la Lechuza (que tiene un giro de su cabeza de 360 grados que le permite desde su rama en el árbol contemplar o escudriñar todo) me relataba. Ese, digamos, alejamiento, me permitía ser más sarcástico en mis opiniones, porque, si algún lector se molestaba con algún criterio o análisis social o político, yo respondía que no tenía que ser por fuerza mi opinión, porque yo era un simple escribano del pensamiento de la Lechuza. Y ahora mismo, como decía antes, estoy con el tema de las narraciones breves con participación de animales.

GTT: Cuéntanos acerca de los procesos de elaboración de tus poemas. ¿Sueles escribirlos en el momento y lugar en que recibes la inspiración, o prefieres realizar una planificación previa, organizando el momento exacto en que vas a sentarte a componerlos y puede que incluso marcándote plazos para finalizarlos?

PR: Ninguna planificación, ni plazos, ni momento exacto ni nada parecido. Siempre voy acompañado de una libreta Moleskine, y, cuando aparece la idea, un concepto, un pensamiento, o simplemente algo que observo y que me llama la atención, busco con absoluta urgencia la libretita y anoto aquello que se me acaba de ocurrir.

Hace unos años perdí una de esas libretas y fue un desespero horrible. La busqué hasta casi volverme loco por mi casa y aquellos lugares que acostumbro a frecuentar, pero jamás apareció. Y yo sabía que allí había ideas para desarrollar, pero se perdieron con la libreta.

Y una cosa que me ocurre con frecuencia es que aparecen en mi cabeza ideas que me parecen dignas de ser escritas justo al acostarme, y también cuando estoy en la ducha de la mañana, y, si no la anoto de inmediato, se escapan por alguna rendija de mi cerebro. Así que duermo con una libreta en la mesita de noche y enciendo la luz y la escribo, cosa que irritaba a mi compañera sobremanera porque algunas noches me pasaba un par de horas encendiendo y apagando la luz; reconozco que tengo algún rasgo obsesivo en mi personalidad. Y, caso de estar en la ducha, salgo de la misma para anotar ese flash en un papel, con lo cual entro y salgo de la ducha como un poseso. También me ocurría cuando ejercía de publicitario, y era algo desesperante.

GTT: Hablemos ahora del poemario que va a ser publicado en breve por el Grupo Tierra Trivium, Las mujeres de mi vida. Sabemos que los poemas los escribiste a raíz de dos hechos luctuosos que marcaron tu vida, como fueron la pérdida de tu esposa y la de tu madre. ¿Consideras que los compusiste como parte de tu proceso de duelo y como parte de tu terapia de superación? ¿En qué medida piensas que te han ayudado a superar el duelo?

PR: Por supuesto que forman parte de mi duelo. Por supuesto. Como explico en el prólogo del poemario, tras el fallecimiento de mi compañera y de mi madre estuve tres años bloqueado mentalmente, y hecho casi un desecho humano en todo lo demás, por lo que fui incapaz de escribir nada en ese período de tiempo. Sin embargo, al inicio del año 2012 me animé a empezar a escribir de nuevo, y vomité todo lo que no había sido capaz de hacer en los tres años anteriores. Y me ayudó mucho, porque lloré mucho mientras escribía, lloré mucho cuando me corregía y lloré más cuando me releía. Y creo que eso me ayudó a que mis sentimientos no fuesen solo míos, porque compartí muchos escritos con amigos y amigas íntimos y pienso que ese compartir fue como una pomada para quemaduras o el hilo del cirujano para suturar una herida. No desaparece la herida, porque ahí estará para siempre, pero ayuda a suturar y cicatrizar.

GTT: ¿Has recibido ya alguna opinión acerca de los poemas incluidos en Las mujeres de mi vida por parte de personas cercanas a ti que hayan tenido ya la oportunidad de leerlos? ¿Cuál es la impresión que te han transmitido una vez finalizada su lectura?

PR: Sí. Tal y como comentaba en la pregunta anterior, algunos, no demasiados, de mis escritos los han leído mis íntimos, mis hermanos y alguna que otra persona. Pocos en todo caso. Y prácticamente todos me han dicho lo mismo: me comentan que mis escritos destilan amor por todos mis poros, amor físico y sentimental por una mujer, y amor por un ser único como era mi madre. Me dicen que ambas son para mí el objetivo único de mi vida: hacerlas felices, cuidarlas, mimarlas, adorarlas, provocar su risa, hacerme indispensables para las dos porque las dos lo son para mí.

Y tienen razón, porque aún hoy en día, nueve años después de su desaparición, cada mañana, cuando salgo de la imprescindible ducha para iniciar mi jornada, les dejo mensajes en el vaho del espejo para que recuerden que las he amado con toda la intensidad de la que soy capaz, que pienso en ellas todos los días, que no las olvido, que las necesito, y a veces le digo a mi mujer en voz alta, «Susan, hoy haré algo bueno por alguien, y cuando me pregunte por qué lo hago le diré que es por ti, porque tú me lo enseñaste, y si no me lo pregunta también se lo diré, para que sepa que un día yo viví acompañado por una mujer extraordinaria y que enseñaba a todos sin mediar palabra, solo con su mirada verde y su cabellera roja».

GTT: Explica a los lectores por qué les recomiendas la lectura de Las mujeres de mi vida, qué sensaciones crees que van a experimentar durante ella, cuáles piensas que van a perdurar tiempo después de haberla finalizado, e incluso, si te aventuras a ello, si crees que alguna persona puede llegar a experimentar un cambio sustancial y no ser la misma antes y después de su lectura.

PR: Empiezo por el final. No creo poder aspirar a liderar con mi escritura cambios sustanciales en la personalidad de nadie. Pero sí puedo transmitirle un mensaje de amor inmenso, aunque muchas veces esté rodeado de un sufrimiento tremendo, profundo, doloroso, punzante. Los lectores se encontrarán con un hombre destrozado y que en ocasiones pierde la esperanza y el deseo de seguir luchando por vivir, pero en el que siempre aparece o emerge la esperanza, que también es de color verde, como la esmeralda y los ojos de mi compañera, y la sangre, que es de color rubí como la cabellera de Susan, para proseguir la lucha del día a día, para intentar dar a los demás parte de lo mucho que me dieron las mujeres de mi vida.

    Una íntima amiga mía, que me ayudó mucho en mi duelo, y lo sigue haciendo, me dijo una vez, no recuerdo ya cuándo, que muy posiblemente Susan había partido de esta vida para que yo pudiese seguir creciendo. Esa frase me impactó tremendamente, y si con mi poemario consigo lo que mi amiga con una sola frase tan sencilla como la citada consiguió, me sentiré tremendamente gratificado, porque esa frase sí cambió mi vida, mi comportamiento, mi manera de afrontar la vida y los problemas que te plantea.

    Y si mi libro, además de ser mi terapia personal, que continuará hasta el fin de mis días, consigue que alguien sea en el futuro un poco mejor, solo un poquito, o a ratitos, que quiere decir más comprensivo, mejor amigo de sus amigos, mejor compañero, más tolerante, más abierto de pensamiento, más cálido, menos exigente con los otros, más humano, o simplemente que sepa o aprenda a ponerse en el lugar del otro, seré, aunque no lo sepa ni conozca a esa persona, tremendamente feliz, y Susan y mi madre también, y esa persona sabrá que ellas lo saben cuando contemple los atardeceres teñidos del rojo rubí y el verde de la esmeralda.