Pero ¿qué me estás contando?

BIBLIOTECA_af_baja
Ilustración: Enrique Carlos

He aquí que los años han pasado,
y hemos vivido y olvidado tanto;
pero esos pequeños, insignificantes
cuentos, esos granos de arena
en el inmenso mar
de la literatura, siguen ahí,
latiendo entre nosotros.


Julio Cortázar

 

¿Pero qué me estás contando?

Pues justamente quiero contarte por qué es tan importante y necesario contar.

Para empezar, te pediré que te pares a pensar durante unos instantes qué somos tú y yo. Yo que escribo y tú que lees…

¿Ya lo sabes?

En realidad, haya sido la que haya sido, tu respuesta es la correcta. Da igual si has dicho que somos escritores, lectores, gente, gnomos, personas, docentes, elfos o un par de héroes mitológicos porque, al fin y al cabo, todos nosotros no somos otra cosa más que palabras.

Nuestros pensamientos se articulan con palabras, nos expresamos mediante ellas y al escribir, dejamos constancia de lo que sentimos, creemos o deseamos con palabras.

Las palabras nos ligan con su poder. Con nuestro nombre y apellido, palabras que nos individualizan, pasamos a formar parte de la sociedad. Nos casamos, nos reímos y nos enfadamos con palabras. Enseñamos en las escuelas, firmamos contratos y nos divorciamos con palabras. Ejecutamos sentencias, dictamos leyes, expedimos documentos, damos órdenes, odiamos, amamos, creamos…

En definitiva, con palabras nos construimos nosotros mismos y construimos la realidad que nos rodea. Por tanto, continuamente nos estamos contando el mundo.

Pero, ¿de qué modo empezamos a hacerlo? ¿En qué momento entablamos ese diálogo con nosotros mismos y con nuestro entorno? ¿Cómo fuimos adquiriendo el vocabulario necesario para explicarnos cada vez mejor y más claramente la realidad? ¿Cuándo aparecieron en nuestra mente ideas propias y fuimos capaces de juzgar, aceptar o rechazar comportamientos, situaciones, actitudes…?

Todas estas cuestiones tienen una respuesta común: en el momento en el que nos sumergimos en los cuentos.

Los cuentos no son un simple pasatiempo, son una fuerza poderosa y llena de magia que, probablemente, no explotamos lo suficiente.

Y es que el poder de los cuentos es duradero, porque incluso de adultos somos capaces de recordarlos de memoria y de rememorar qué nos hicieron sentir ciertas situaciones y ciertos personajes y, precisamente, esa influencia y esa permanencia pueden ser las mejores aliadas a la hora de transmitir ideas si pensamos que el cuento se puede trabajar desde múltiples perspectivas:

1) El contenido lúdico del relato.

2) Su trasfondo psicológico y el modo en el que puede ayudar a las personas.

3) Los temas derivados de la propia historia, que nos permitirán elegir uno o varios contenidos y ampliarlos.

4)  Como ejercicio de conocimiento o literapia para el que escribe.

De este modo, hacemos converger la fascinación que ejercen las buenas historias y su influencia sobre nosotros y los demás, el significado del relato, la curiosidad que todo ser humano siente y el desarrollo del pensamiento crítico en un aprendizaje activo y lúdico.

Por todo esto, y por mucho más, es por lo que es tan importante narrar. Por todo esto, y por mucho más, es por lo que en GRUPO TIERRA EDITORIAL apostamos por la LIJ. ¡Cuenta con nosotros!

¿Cuánta realidad puedes soportar?

Portada_de_Realidad,_1889
Realidad

¡Ah!, pero ¿tú también escribes? ¿También sueñas con que tu obra sea un éxito editorial? ¿Sueñas con ver tu libro en los escaparates y estantes de las librerías más importantes? Yo conozco a muchísimas personas que también escriben, y lo que escriben es bueno. Ellos me han dicho que es bueno; y yo los creo. Pero es que, además, también lo dice su pareja, sus familiares y sus amigos. Toda la gente que ha tenido la oportunidad de leer lo que han escrito afirma que es muy bueno. Todos dicen que tienen mucho futuro en esto de los libros, que tienen excelentes posibilidades, que algún día publicarán su obra, que no desesperen, que la oportunidad está a punto de llegar, que se hará realidad en cualquier momento, que las editoriales «normales» siempre andan a la «caza» de talentos…

Y ahora, querido escribiente, no sigas leyendo si no eres capaz de soportar otra realidad. Limítate a releer el párrafo anterior las veces que haga falta hasta convertirlo en tu mantra. Imprímelo y pégalo junto al ordenador y sigue aporreando las teclas para escribir tu siguiente obra.

Porque la otra realidad es que hay miles de personas que escriben como tú y que, seguramente, lo hacen mucho mejor que tú y todavía no han publicado.

La realidad es que tu obra es una más del montón de las obras que hacen cola para ser publicadas (en 2016 se pusieron a la venta 81.391 libros solo en España).

La realidad es que tienes más posibilidades de sufrir un accidente aéreo que de convertirte en el próximo Stephen King, J.K. Rowling o Ken Follet… ¡Hasta hay más posibilidades de que te toque el euromillón que de vender tantos libros como Belén Esteban!

La realidad es que las editoriales «normales» solo invierten dinero y esfuerzos en obras económicamente rentables y en el resto, si es que llegan a publicarlas, invierten lo mínimo y pasan sin pena ni gloria.

Esa es la otra realidad.

Pero no porque sea difícil publicar dejes de perseguir tus sueños. Si aún no has conseguido que tu libro vea la luz, puede ser porque, hasta ahora, has tenido mala suerte o porque has orientado mal tus esfuerzos.

O tal vez sea por otros motivos y debas reflexionar. Quizá sea este el momento de que empieces a plantearte ciertas cosas…

Si ante las reiteradas negativas de las editoriales piensas o te dicen «que no te valoran», prueba a invertir dinero y envía tu libro a un lector profesional para que lo evalúe y, cuando lo haga, acepta las críticas constructivas que efectúe sobre tus textos. Es muy posible que no tengas la altura literaria que aseguran tus seres queridos que tienes…

Si escribes con faltas de ortografía o con errores gramaticales y lo justificas pensando que «lo que de verdad importa es el contenido y no la forma», anímate a enviar tu libro a un corrector profesional, y cuando digo «profesional» no me refiero a la prima, al tío o a tu amigo del alma; aunque entiendan mucho de lengua y te lo repasen gratis…

No sé qué nivel de sinceridad puedes llegar a soportar, pero te contaré un secreto. Como editora, me llegan textos que suelo devolver con notas amables en las que digo, más o menos: «Muchas gracias por enviarnos su texto, pero no se adapta a la filosofía de nuestra editorial». «Gracias por remitirnos su obra; lamentablemente, no podemos, en estos momentos, tenerla en cuenta»… Pero ¿sabes?, lo que de verdad me gustaría es contestar: «¿Ha pensado usted en dedicarse al macramé o a la jardinería en lugar de a la escritura?». «Esto que usted hace no es escribir, es atentar contra el buen gusto más básico»…

Porque no todo el mundo está capacitado para escribir y, mucho menos, merece ser publicado. Hay escritores y libros sin los cuales el mundo sería un lugar mucho más acogedor.

Pero aún así, y suponiendo que tu obra sea tan mala que las posibilidades de que una editorial tradicional te vaya a publicar sean casi nulas, no renuncies a tu sueño:

  1. Sigue insistiendo. Sigue enviando tu texto a las editoriales tradicionales. ¡Quién sabe! Si lo haces «ad infintum», tal vez alguna vez suene la flauta por casualidad.
  2. Aprender a maquetar y publica en internet en una plataforma tipo Amazon o abre tu propio blog y comparte con tus lectores tu obra.
  3. Paga y haz una autoedición. Maqueta el libro, diseña la portada, gestiona permisos, contrata una imprenta, supervisa la impresión y vende tu libro entre esas personas que tanto te quieren y que seguro que hasta te piden que se lo dediques. Si te sobran ejemplares, puedes invertir tiempo y esfuerzo para ir de librería en librería, en tu ciudad y alrededores, y ofrecer tu obra a cambio de un 35 % del PVP. También puedes distribuirla en tus redes sociales y hacer una versión e-book y colgarla en Amazon.
  4. Puedes pagar y hacer una coedición. Se encargarán de imprimir tus libros tal y como se los envíes, faltas de ortografía incluidas o, a lo sumo, las empresas más serias, efectuarán una revisión para detectar lo más flagrante y corregirlo. Te enviarán a casa los ejemplares que hayas contratado para que tú los vendas y promociones y el resto lo enviarán a grandes superficies, donde acabarán sus días cubiertos de polvo. Si quieres que tu libro llegue a alguna parte, cálzate las zapatillas de deporte y empieza a patear librerías, nadie va a hacerlo por ti. Es como una autoedición, aunque te ahorran algunas tareas.
  5. Puedes apostar por el corriesgo y lanzar una primera edición de tu libro limitada a cien ejemplares y tomar el pulso real del mercado. La editorial paga a medias contigo y ambos corréis el riesgo. La editorial promociona y mueve tu libro en RR.SS., en librerías, te acompaña a las presentaciones, contacta con radios, asociaciones, centros culturales… de todo el territorio nacional para llegar al mayor número de lectores posible. Pone a la venta tu libro en librerías amigas, la cuales cuidarán de que tu obra tenga un buen trato porque, además, serán las primeras en hacer una presentación en tu propia población, en la que podrás hablar de tu libro en un entorno literario a lectores, familiares y amigos. Harán la versión de tu libro en en e-book, un booktrailer, presentaciones internacionales, carteles promocionales, te asesorarán legalmente… Y si acordáis una segunda edición, será la editorial la que correrá con todos los gastos y tú cobrarás los derechos de autor, como en una editorial tradicional.

Para hacer realidad tus sueños, eres muy libre de elegir tu propio camino, pero recuerda que, elijas el que elijas, deberás pagar por seguirlo. Te guste o no, vivimos en una sociedad capitalista y nada es gratis. Tampoco lo es el negocio editorial, ya sea este el tradicional, publicar en Internet, la autoedición, la coedición o el corriesgo. Si tú crees que es justo cobrar por escribir, el resto de personas cree que es justo cobrar por ayudarte a que triunfes en tu intento y hagas realidad tus sueños.

 

De filosofía, estafas y caminos

La dura crítica que un escritor nos hizo en relación con uno de los puntos clave de la filosofía que sigue GRUPO TIERRA EDITORIAL, a saber, pedir implicación inicial a los autores que quieren publicar con nosotros, me trajo a la mente a Nicolás de Cusa, cuyas ideas propiciaron el paso del pensamiento medieval al renacentista.

Una de las afirmaciones del padre del pensamiento filosófico alemán es que cualquier conocimiento va de lo conocido a lo desconocido mediante el establecimiento de proporcionalidades. Somos humanos; nos da miedo lo nuevo… hasta que conseguimos comprenderlo.

Un proyecto innovador como el de GRUPO TIERRA EDITORIAL asusta, así que trataré de dar un poco de luz para ayudar a comprender aquello que solemos decir a los autores que nos escriben: «¿Crees de verdad en tu obra? ¡Demuéstralo! ¡Arriésgate!».

Concordia oppositorum. Así podríamos resumir el controvertido punto que atacaba el mencionado autor al afirmar, por desconocimiento, que nuestro modelo es una estafa, cuando nuestra pretensión no es otra que convertirnos en el punto intermedio entre dos realidades que no acaban de dar soluciones ni de satisfacer a las personas que desean publicar un libro.

Por una parte, GRUPO TIERRA se aleja del modelo editorial clásico, al que un gran número de escritores da por denominar «normal», olvidando que la «normalidad» es siempre relativa, puesto que las cosas son normales hasta que evolucionan y dejan de serlo.

Por otra, GRUPO TIERRA se aleja del modelo editorial de simple autoedición, que, en general, funciona, poco más o menos, como una simple fotocopiadora de libros y cuyo principal aporte extra al autor consiste en gestionarle los registros de ISBN y Depósito Legal.

En GRUPO TIERRA tenemos la convicción de que el nuevo modelo editorial debe situarse en el aurea mediocritas, la dorada medianía de los clásicos, aquella que se aleja de los dos extremos y encuentra el punto intermedio idóneo e ideal.

El autor novel, seamos realistas, tiene pocas —por no decir nulas— posibilidades de que una editorial «normal» invierta en él. La crisis en el sector obliga a apostar, únicamente, por el «caballo ganador», que no siempre es sinónimo de «buen caballo». Si el escritor opta por este modelo, enviará su original muchas veces y, en el mejor de los casos, obtendrá la respuesta modelo: «Gracias, pero su original no interesa bla, bla, bla…»; en el peor, solo recibirá la callada por respuesta. Cabe, ciertamente, la remota posibilidad de que, por un milagroso alineamiento planetario, consiga que le publiquen su libro; entonces tendrá que esforzarse para darle él mismo publicidad, porque la gran editorial considera que el aval de su nombre ya es suficiente promoción y solo invierte tiempo y dinero en aquellos que arrojan amplios beneficios. Y es fácil comprobar la veracidad de esta afirmación entrando en las webs de las grandes editoriales. ¿Qué libros hay en portada?

Si el autor novel, harto de infructuosos intentos, opta por autoeditarse, empezará un calvario para elegir la empresa que ofrezca «precios competitivos», «difusión en grandes librerías», y algún que otro servicio adicional que, casualmente, suele ser «gratis». Si el escritor quiere hacerlo bien, tendrá que costearse, casi siempre, una buena corrección (ortotipográfica y de estilo) y contratar una buena revisión literaria que detecte posibles errores textuales. Tal vez incluso deberá pagar a un maquetador. Después, la empresa de autoedición imprimirá y pondrá su libro a la venta en una gran librería, aunque, probablemente a los dos días acabe en la sección de ofertas, bajo un montón de otros cientos de ejemplares también autoeditados. El trabajo de la empresa contratada concluye aquí. El autor será el que tendrá que peregrinar para promocionar su libro si quiere venderlo.

GRUPO TIERRA EDITORIAL toma el camino intermedio.

El autor cree en su obra. Cree que vale la pena publicarla y nos envía su original. Cuando lo recibimos, uno de nuestros lectores profesionales, filólogo o crítico literario, valora el manuscrito y emite un informe, el cual es remitido al autor. En ese informe se indican cuáles son los puntos fuertes y débiles del texto, y se añade, además, una puntuación en una escala del uno al diez, que pondera las posibilidades de aceptación del mercado. A partir de este informe, el autor decide echar a andar o no. La decisión es solo suya. Tal vez quiera publicar a pesar de que la nota obtenida haya sido un dos… Pero lo cierto es que apostar por su obra va a ser su decisión, porque, en ocasiones, las editoriales también toman decisiones equivocadas, ¿verdad?…, ¡que se lo pregunten a J. K. Rowling!

Si decide que quiere intentarlo y nosotros estamos también de acuerdo, nos ponemos a su lado y nuestro gabinete de abogados —en GRUPO TIERRA EDITORIAL todos los recursos son propios— redacta un contrato claro, de esos sin letra pequeña; de esos que no da miedo firmar. Y aclara, si las hay, todas las dudas que pueda tener el autor.

Nos ponemos en marcha para tomar el pulso al público y, para ello, apostamos de forma conjunta por una edición limitada de 100 ejemplares (los maquetamos, diseñamos la portada, prologamos el libro si es necesario…), y los encargamos a una imprenta afín a nuestro ideario —no nos interesa abaratar costes trabajando con imprentas de países que no cumplen el protocolo de Kioto o en los que hay explotación laboral o se usa mano de obra infantil…—. Cierto. El margen es mucho menor, pero tenemos las ideas muy claras: no todo vale.

Ahora, los libros ya están en la calle. GRUPO TIERRA EDITORIAL se encarga de distribuirlos y de presentarlos en sociedad al lado del autor y con la colaboración de las Librerías Amigas; pocos, pero exclusivos locales de referencia regentados por auténticos profesionales del sector, en los que organizamos encuentros para dar a conocer entre los lectores al escritor y su obra. También nos apoyamos en las redes sociales, los booktrailers, la radio, las bibliotecas, los espacios culturales, CLIC, los propios consejos de los lectores, los análisis de blogs y revistas especializadas… cualquier vehículo es bueno para expandir la literatura.

En resumen, nosotros no buscamos la ganancia inmediata colocando libros en el top ten de ventas. Tampoco queremos imprimir a destajo cualquier cosa que tenga letras… Lo que GRUPO TIERRA EDITORIAL desea es vivir con pasión la literatura. Dar una oportunidad para que crezca el árbol de la creatividad en una tierra fértil y emprender, junto al autor, el largo y duro camino que debe recorrer una vez ha escrito en su libro la palabra FIN.

Prólogo de “Trozos de mi piel”, David Puigbó

Somos frágiles, un conglomerado de células sabiamente dispuestas que alguien decide traer al mundo y una vez puestos en él, debemos aprender a vivir en precario equilibrio entre el sufrimiento y la felicidad.

«Aprender a vivir», una difícil tarea que no podemos obviar y que nadie en el mundo puede llevar a cabo por nosotros.

Así, sin un manual de instrucciones que nos indique con claridad qué camino es el que nos llevará hasta la felicidad, nos vamos debatiendo entre lo bueno y lo malo; la derecha y la izquierda; el arriba y el abajo; la carne y el espíritu; lo humano y lo divino… Y, sin saber en qué momento los tomamos, a veces recorremos senderos tortuosos que nos conducen a ninguna parte. O tal vez al sufrimiento y a la soledad, y al olvido de nosotros mismos.

David Puigbó tomó uno de esos senderos al conocer a «La Blanca», muerte disfrazada de princesa y, de su mano, nosotros también lo recorremos. Un viaje tortuoso, pero también lleno de luz y esperanza, que vamos descubriendo paso a paso, hoja a hoja en este punzante libro testimonial.

Porque este libro no contiene solo palabras sino, como su título bien indica, trozos de piel, que son, a la vez, trozos de un alma rota en pedazos y reconstruida a base de esfuerzo, paciencia y amor. Sobre todo amor. Mucho amor.

El amor de unos padres que estuvieron cuando más falta hacía, incondicionalmente, como suelen estar los padres; tendiendo la mano sin esperar nada a cambio. Aguardando el milagro en silencio y prestos, si es que eso fuera posible, a asumir en sí mismos el dolor del hijo:

 

[…] como padres habéis llorado, igual que yo, por mis errores. Habéis adelgazado cada kilo que yo perdía, recibido cada golpe que me daban, y no dormido cada insomnio que tenía. E imagino que mil veces os habréis preguntado en qué os equivocasteis. Y la respuesta es muy sencilla: en nada.

 

  El amor salvador de un hijo, acicate imprescindible para desandar los pasos dados sobre terreno pantanoso y reincorporarse a la sencilla senda de las cosas cotidianas. Esas que descubrimos, en ocasiones demasiado tarde, que son las que de verdad importan:

 

Gracias a ti que, sin tu saberlo, estás haciendo que tu padre sea una persona normal. Sí, normal, como esas que van al supermercado a comprar, o se toman un café con un amigo, o salen a cenar por ahí o a tomar una copa sin tener que desaparecer durante días.

 

En tus manos, lector, no tienes un simple libro, tienes una parte muy valiosa de David Puigbó, el autor que, al escribir, ha ido dejando en él el desgarrador testimonio de su contacto con el oscuro mundo de las drogas, en el que es tan fácil entrar y del que es tan difícil salir; al menos con vida.

Leélo con amor, porque el amor es la única fuerza que nos permite comprender, perdonar y salir adelante.

Tal y como dijo el poeta[1],

 

[…]Y si nada nos libra de la muerte,

al menos que el amor nos salve de la vida.

Nona Escofet Hernández.

[1] Velaza, Javier (2002), Los arrancados, Barcelona, Editorial Lumen.