Belén Rojas Guardia

brgNací en Venezuela, en un campamento petrolero del oriente del país. Soy la segunda hija de un lote de seis: cinco mujeres y un varón.

Cuando apenas tenía tres años, nos regresamos a Caracas, de donde eran mis padres. Allí viví infancia y adolescencia, con un paréntesis de tres años, cuando estudié en un internado en Hertsfordshire, Inglaterra.

De vuelta a mi país, ingresé en la Universidad Central de Venezuela y obtuve mi licenciatura en Antropología. Una vez graduada, comencé a trabajar en instituciones culturales y de la comunicación: museos, cine y televisión cultural.

A finales de los ochenta, ingresé en la Cancillería y, para ponerme a tono con el resto de mis brillantes compañeros, realicé un máster en Política Internacional. Esa fue mi vida y mi pasión por muchos años.

Estuve en el servicio exterior en Bogotá, Colombia, durante seis años. Luego tres más en San José de Costa Rica, con los periodos normales de servicio interno, donde trabajé en el escritorio Colombia; en Cooperación e Integración, en especial con la la Comunidad Andina y el Mercosur. También fui Directora General de Asuntos Culturales y volví a salir al servicio exterior como Cónsul General de Venezuela en Barcelona.

De regreso nuevamente a mi Venezuela natal, volví al servicio interno, donde trabajé en investigación en el Instituto de Altos Estudios Diplomáticos Pedro Gual, en la sección Asia.
Cuando me retiré de la carrera diplomática, quedé como quien ha perdido un miembro de su cuerpo. Habían sido veintidós años de una apasionante profesión. Sentía que todavía tenía mucho que aprender. Es lo que nos sucede siempre, porque ignoramos que cuando una puerta se cierra es porque muchas otras se abren.

Ahora que me vine a vivir nuevamente a Barcelona, ciudad en la que viven mis tres hijos y mis cuatro nietos, he encontrado una nueva pasión: escribir y diseñar libros. Ha sido maravilloso descubrir que, a pesar de la edad, tenemos siempre sorpresas por delante si sabemos apreciarlas.

El año pasado se publicó mi primera novela Desnuda eres azul como la noche en Cuba y durante 2018 Grupo Tierra Editorial publicará mi libro de cuentos La ineludible irrupción de la memoria y otros relatos.

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Así que aquí estoy. Viviendo y disfrutando con mis nietas y sobrinas nietas pequeñas que, sorpresivamente, me han acompañado en la pasión por los libros. Son cuatro pichones de escritoras, ilustradoras e incluso maqueteadoras de libros artesanales.

En mi país, una extraordinaria mujer llamada Conny Méndez, compuso una canción preciosa que tarareo casi todas las mañanas. Dice así:

Señor, ¿qué puedo pedirte, si todo me has dado ya…?