El acuerdo con Talleres Fuentetaja

Grupo Tierra Trivium & Talleres Fuentetaja

Así es. Y nos sentimos muy orgullosos de ello. No solo porque el esfuerzo que estamos realizando conlleva un resultado visible, sino porque consideramos que Fuentetaja Literaria es un peso pesado en el terreno literario español. y agradecemos de corazón que nos haya abierto sus puertas. Autores que han pasado por CLIC, como Juan Jacinto Muñoz Rengel o Marcelo Luján, son profesores de esta escuela de escritura creativa que lleva durante años ostentando uno de los pilares de la formación artística en España, lo que significa un verdadero honor.

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Supongo que no tendría que escribir esto, sobre todo teniendo nosotros talleres literarios de escritura como el que imparte Carlos Augusto Casas (uno de los descubrimientos contemporáneos más importantes que ha tenido nuestro país en el género noir). Sin embargo, además de entender que ambas escuelas tienen métodos de enseñanza absolutamente divergentes, el hecho de que Fuentetaja Literaria acepte la amistad de Grupo Tierra Trivium es un hecho sin precedentes para nuestra humilde editorial recién establecida.

De este modo, os comunicamos que haremos un 20 % de descuento en nuestros servicios editoriales (esto es importante), a todos aquellos interesados que acrediten estudios en Fuentetaja. 

Os adjunto el catálogo de servicios 2018, y espero que muchos de vosotros os animéis a publicar con Grupo Tierra Editorial.

Talleres de escritura Fuentetaja

 

Colección mementos: Miguel Delibes

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Cuando  iniciamos esta aventura en septiembre de 2017, el equipo de coordinación formado por Nona Escofet, Albahaca Martín y una servidora decidimos ofrecer la posibilidad a escritores e ilustradores, de poner en común el talento inspirándonos en un artista, ya fallecido, al que no tuviéramos la oportunidad de entrevistar en CLIC (Club de lectura internacional Caleidoscopio), pero que hubiera supuesto un modelo a seguir en el campo de la literatura.

La idea partía de realizar una edición de libros que formasen parte de la colección MEMENTOS, en la que se incorporarían autores como Miguel Delibes, Gloria Fuertes o Jose Luis San Pedro recordando a los clásicos consagrados (no hay que olvidar que CLIC lo usamos como plataforma para dar a conocer trabajos contemporáneos). Cada ejemplar se pondría a un precio simbólico que sirviese para pagar las gestiones de edición e imprenta, y de entre todos los trabajos aportados se seleccionarían dos ganadores que recibirían un Mementos en papel: un escritor y un ilustrador.

La ventaja nos parecía interesante: escritores e ilustradores tendrían la oportunidad de formar parte de un proceso de selección en el que su obra podría ser elegida para formar parte de una colección de libros preciosa, en papel, aumentando currículo, dando a conocer al público sus trabajos y recibiendo el reconocimiento de la editorial.

Enseguida propusimos la idea en diferentes redes sociales para animar la participación de los artistas. Cuál no sería nuestra sorpresa cuando, en lugar de parecer buena idea, una serie de grupos empezaron a decir que era una vergüenza que no se ofreciera ningún tipo de retribución a los participantes.

MementosLa capacidad humana para dar la vuelta a las cosas es sorprendente. La transparencia nunca es suficiente, porque siempre hay personas capaces de tergiversar las propuestas con críticas negativas, en lugar de aportar críticas constructivas.

No obstante, tenemos que dar las gracias a todos aquellos que sí creyeron en nosotras y han hecho posible que el primer número de esta colección salga a la luz, un proyecto de relato corto bonito que ha mezclado talentos dando a conocer a diferentes artistas no consagrados. ¡Seguimos con Gloria Fuertes!

El extraño caso de los libros noveles

Hace algunos días publiqué un artículo (ahora se dice post, para ser más chic) en la red social Facebook:

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Adivinad cuál fue mi sorpresa cuando artículos que hablan sobre el satánico Pablo Iglesias en su última cruzada gemelar tienen más de 300 comentarios y, de entre un grupo de 5.000 amigos ligados a Grupo Tierra Trivium, especialmente seleccionados entre apasionados por la literatura, solo se expresan dos —y, uno de ellos, me habla de Patricia Highsmith como escritora poco experimentada.

La mayor parte de los autores —esta generalización es importante, porque excluye a varios escritores: los que forman parte de la parte menor— que se dirigen a Grupo Tierra Trivium se quejan de no ser leídos; de no tener una oportunidad en el mercado. Consideran que el hecho de haber escrito la última palabra de un texto ya los determina como escritores consagrados merecedores de sembrar doctrina, héroes modélicos a seguir por aquellos que no han conseguido trazar sobre el papel ninguna idea que haya surgido exclusivamente de su imaginación.

Esto me lleva a una reflexión importante. Siempre desde mi punto de vista absolutamente subjetivo (y, como todo el mundo sabe, la subjetividad no solo no sienta cátedra, sino que tampoco supone una verdad incuestionable), para escribir, hay que leer. Efectivamente, no sabemos cuánto leyeron Miguel de Cervantes o el autor anónimo del Lazarillo de Tormes, pero se hace necesaria una noción básica, un conocimiento mínimo de la técnica de la segmentación de los sintagmas y la coordinación del sujeto y el predicado para poder transmitir al interlocutor el mensaje que uno quiere lanzar. También es cierto (insisto, desde mi perspectiva) que, cuanto mejor sea el autor al que se lee, más se puede aprender a fin de mejorar la técnica propia.

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Ilustración de Sara Muñoz

El problema se plantea con esta última frase: «cuanto mejor sea el autor al que se lee, más se puede aprender a fin de mejorar la técnica propia». ¿Quién determina qué escritor es bueno? La respuesta no es otra que un buen marketing  (técnica de mercado). Si el distribuidor vende bien (y venderá bien si el porcentaje con el que se queda es mayor), un libro estará expuesto al público nada más entrar por la puerta del gran centro comercial, prácticamente en el suelo, para que el comprador se tropiece con él y tenga que recogerlo, se fije en su textura, en su portada, y lo deje en la mesa que está al lado de los tornos —y que, casualmente, tiene una montaña de ejemplares, todos con el mismo título—. Además, mientras va en busca del libro que quiere leer o regalar, el hilo musical de la tienda estará expresamente orientado a la compra de este título que ha recogido previamente del suelo, y los propios libreros tendrán en los ojos escritos el mismo nombre. Cuando pregunte al profesional, le dirán, casualmente, el que su cerebro quiere escuchar desde que ha entrado por la puerta.

¡NOOOO! Error. ¿NO TE DAS CUENTA DE QUE NO HAS DECIDIDO TÚ? Seguramente, incluso lo has escuchado en radio o visto en los anuncios gigantescos pegados en el culo de los autobuses. Te has dejado hipnotizar. Puede que el libro te acabe gustando… o no. Pero no lo has elegido tú. Lo han elegido por ti. Y ahora es cuando la opinión pública, tan democrática en nuestro país, crucifica a Jimena Tierra… chantatachán… yo me compré La sombra del viento y Los pilares de la tierra, y los leí, y se me hicieron ambos infumables, pero todo el mundo hablaba tan bien de ellos, y salían en tantos sitios recomendados (amigos, sí: también los periódicos que recomiendan libros, cobran por ello), que necesitaba vehementemente averiguar por mí misma qué tenían de especial aquellas obras que tuve que acabar sin desmenuzar, ingiriéndolas con agua fría.Capturabrg

Bien. Sigamos, y con esto concluyo. Habrá libros que, evidentemente, tengan una espectacular técnica de venta y que, además, merezcan la pena. No lo pongo en duda. Pero hay otros publicados por editoriales pequeñas y medianas, que están en grandes superficies según qué casos (los mínimos), que no tiene una distribución fuerte y que (¡escucha esto!) son dignos de leer, ejemplos modélicos que han salido de la cabeza de un escritor desconocido y que, lo único que no tienen para competir con algunas bazofias, es dinero.

Por ello, os animo a pensar por vosotros mismos (algo difícil, hoy en día), a no centrar vuestra biblioteca únicamente en autores consagrados y a valorar la escritura como lo que es: un arte que no todo el mundo puede desarrollar por el hecho de coger un bolígrafo y caligrafiar una frase (inventada o real). Yo no me considero ilustradora por saber pintar un cubo tridimensional.

El tiempo es limitado y la oferta descomunal. Mi consejo de hoy es que no lo malgastéis y os informéis mucho antes de perderlo con malas lecturas que os priven de otras que sí merecen la pena. Y, si entre leer algo aberrante o no leer nada tenéis dudas, al menos, LEED. ¡Lo que sea! LEED, LEED, LEED…

Perro con lápiz
LEED

Políticamente incorrecto

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Empezar cualquier proyecto es duro. Más aún, si la competencia es ingente y afilada. Por ello, tras mucho meditar acerca de cómo podría daros a conocer mi diario de impresiones sobre el mundo editorial, y a pesar de lo políticamente incorrecto de mencionar algunas de mis ideas, he decidido enfrentarme a mis propios temores (que no son otros que la opinión pública) y expresarme por mí misma, sin cortapisas, pasando por encima de imágenes de princesas que cumplen con las expectativas sociales para poder confesar el duro proceso que supone montar una editorial, así como los éxitos y decepciones que produce a lo largo del camino.

Como todos sabéis, este sueño (y, a veces, pesadilla) empezó en septiembre del 2017. El trabajo realizado hasta ahora por todos aquellos que lo componemos está siendo inenarrable. No obstante, el hecho de ver el crecimiento que la raíz arraigada a la tierra está teniendo a medida que pasan los días, supone el mayor reconocimiento que ninguno de nosotros podría esperar. Mucho menos, yo.

En esta habitación hablaremos de espacios amigos, amigos (a secas) y enemigos, opinión, autores, lectores, burocracia, y todo lo humano y divino a lo que Grupo Tierra Trivium se está enfrentando desde su nacimiento, por dos motivos fundamentales: transparencia ante aquellos que creen en nosotros y conocimiento para las nuevas generaciones emprendedoras que deseen enfrentarse al ‘pantano de los horrores’.

Porque ya sabéis que el pantano de los horrores tiene arenas movedizas, fuegos burbujeantes y RAG (roedores de aspecto gigantesco), y es mucho mejor si la experiencia se comparte para evitar que otros puedan caer en el horror o error.

Nos leeremos los martes. Hasta entonces, un abrazo.

Jimena Tierra