Noemí Pes

Foto_Noemi PesDe pequeña quería ser astronauta. También quería ser bailarina o detective. Pero, a veces, también quería ser pintora o veterinaria. Aunque de todas las cosas que llegué a decir, que fueron muchas, había una que se iba repitiendo: «Yo, de mayor, quiero ser escritora». Y eso he hecho siempre: escribir.

Después de licenciarme en Publicitat i Relacions Publiques en la Universitat Ramon Llull, he ejercido de periodista y de redactora de publicidad. Y aunque escribir siempre he escrito mucho, como más disfruto es inventando historias.

De todas las historias, las que más me gustan son las que no tienen límites. Las que te permiten sumergirte en mundos que no son «reales», donde los animales hablan y la magia es la moneda de cambio habitual. De hecho, a mi edad (algo más de cuatro décadas) todavía creo en las hadas. Así que, mientras esperaba ver pasar alguna volando por delante de mi ventana, decidí darles vida en las páginas de mis cuentos. A hadas y cualquier otra criatura fantástica.

Y como creer es la clave conocí, en un curso de escritura del Ateneu Barcelonés, un hada (Marta Luna) que hizo realidad mi mayor deseo: publicar un libro: Onades i flors, que fue la primera de mis historias en ver la luz sobre el papel.

Mi afán por ser escritora se vió interrumpido por otra de mis grandes pasiones: viajar. Estuve un año recorriendo el mundo, literalmente, ya que decidí tomarme un año sabático para dar la vuelta al mundo en compañía de mi pareja. Tenéis pruebas de la aventura en uno de mis blogs: «El món xino-xano».

La experiencia dio para mucho y además de recoger historias de aquí y de allá, imaginé —ahora no recuerdo si en una playa de Costa Rica o en alguna isla de las Galápagos— a la Tortuga Casiopea, que se convirtió, al volver a Barcelona, en un proyecto editorial de cuentos digitales (en formato App) que diseñaba historias interactivas con ayuda de autores e ilustradores.

Alguna la «cociné» yo misma y así se hizo realidad mi segundo libro: El menú del circo del cielo, tan delicioso, que solo le faltaba oler a algodón de azúcar.

Con la Tortuga Casiopea, no solo ideé y ayudé a publicar historias interactivas extraordinarias, también realicé conferencias y escribí artículos sobre Literatura Infantil Digital.

Por el camino conocí a otras tortugas, como Tula, con quien publiqué el segundo de mis libros en papel: Lo que más me gusta del mundo. Un cuento para los más pequeños de la casa. Un proyecto editorial transmedia, que era un libro, pero también una app e incluso un CD con maravillosas canciones para niños.

Desgraciadamente, tanto Tula como la Tortuga Casiopea, que soñaban con seguir publicando cuentos maravillosos, tuvieron que tomar nuevos rumbos.  Pero como de todo se aprende, y más de las tortugas, que son muy sabias, entendí que si eres capaz de tener paciencia después de la hibernación llega la primavera. Y aquí estoy otra vez. Con más ganas que nunca de crear y de compartir con los lectores mis historias.

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Precisamente, en Grupo Tierra Trivium he encontrado una nueva oportunidad de compartir una historia muy especial para mí, mi primera novela infantil: Valentina y los oficios olvidados (publicada en castellano y catalán).

Espero que la disfrutéis.