Prólogo a Cambio de rasante

Ojos que se despeñan página abajo

(Prólogo a Cambio de rasante, de Jimena Tierra)

Por Rosario Curiel.

Un cambio de rasante es ese lugar en el que no puedes ver qué hay después de la pendiente que se levanta ante tus ojos. Es el momento de la verdad: o adelantas o esperas a que el resto del mundo decida por ti, mientras maldices tu falta de iniciativa detrás de ese camión que siempre aparece cargado de dudas. El asfalto es eso pegajoso que se adhiere a nuestras ideas de seres humanos que huyen hacia algún lado, por cualquier carretera. Huyes hacia la nada. Hacia el infierno. Hacia ti mismo.

Arrancas el motor de las ideas. Abres este libro. Pasas páginas. Contienes la respiración hiperventilada. El código de circulación recomienda ser prudente y no adelantar, pero en esta novela no te apetece ser prudente. Quieres apurar el vértigo del silencio y acelerar en busca del sentido de la marcha.

Si profundizamos en la clásica cuestión «¿Qué sentido tiene la vida?», veremos que es una pregunta falsa. La vida existe más allá (o más acá) de lo que nos preguntemos.¿Qué sentido tiene la muerte? Si somos sinceros, tampoco es darle sentido a la vida.La muerte es el final de un camino de preguntas que siempre obtienen el silencio por respuesta.

El silencio espolea el deseo: el deseo de la vida perdurable, de la eterna juventud, de vivir lo más y lo mejor posible. Pero cuando el ser humano toma este camino acaba pronto en la senda de aquellos que creen poder dominar la biología humana como si fuera una máquina. En este punto, la cuestión sobre humanos y sobrehumanos, sobre seres inferiores y superiores, sobre individuos desechables y humanos conservables, atraviesa las páginas de Cambio de rasante como ese coche que se acerca con un rugido de desprecio por lo que de verdad es humano: la imperfección, la enfermedad, todo aquello que nos hace recordar que la vida va en serio. Que se acaba, que nos duele, y que por eso es un bien precario.

Ante el dolor, el ser humano se explica historias: esta, por ejemplo. Una historia sobre esa vida que no quieres llevar: la de la soledad. Las cucarachas, los gusanos de la traición y la mentira son las plagas que pueden infectar nuestraruta con los demás, y por eso es necesario apoyarnos los unos en los otros, transformarnos en nuestros propios animales de compañía: fieles, sin preguntas, confiados en el flujo de los días de una vida de verdad que se renueva. Lade mentira se repite a sí misma en una hibernación autocomplaciente y nos lleva a la muerte mental.

Jimena Tierra nos lleva de viaje a lo largo de estas páginas y nos conduce por todos estos caminos sin temor y sin concesiones: con mano firme de narradora que sabe muy bien lo que hace y lo que ve, nos pone por delante un mundo tremendo en el que la lucha por la supervivencia y el proceso de selección natural se invierten a menudo: las presas acaban venciendo a los depredadores en este tránsito en el que los inadaptados, los incapaces, se reúnen donde cruzan ruedas la novela de detectives, el thriller, la ciencia ficción y la novela de aventuras. Y todo esto sucede a través de una trama bien urdida, a veces vertiginosa, plagada de grandes descripciones que nos hacen ver lo invisible y percibir lo imperceptible.

Cambio de rasante denuncia la historia de la gente metida en latas de conserva a las que llaman vida (supuestamente) feliz. Desde la decadencia del ser humano, un ser que malvive entre paredes mugrientas de recuerdos robados, late el engaño en el que se apoyan muchas vidas. Asistimos aquí a la crisis del individuo moderno: un individuo-simulacro que se mueve entre apariencias de sentimientos. Para llegar a tiempo a ser nosotros mismos hay que reinventar el tiempo, convertir la duda en sistema fiable de conducción.

Hartas de las frases políticamente correctas, de las falsas verdades que se venden adheridas al concepto del bienestar humano administrado por unos poderes que vigilan y manipulan la justicia y unos sistemas de mercado en los que todos (los personajes, tú, yo, nosotros) somos material fungible e intercambiable,las presas cazan a los depredadores. Hartas de ser cobayas, las víctimas de esta historia llena de sangre y recuerdos trasplantados, reinventan su tiempo: lo hacen suyo, se apropian de él. Y así resulta que la resilienciavence a la selección natural: ganan los que resisten. La perfección, la dorada mentira de los más fuertes, no deja de ser vida estéril.

Saber quién se es implica volver a las raíces en esta sociedad que preconiza el olvido de todo: el olvido transforma al humano en consumible, en rata de laboratorio. En cieno humano. Por eso hay que buscar el cielo. Por eso hay que atreverse a avanzar.

Un cambio de rasante es ese lugar en el que está prohibido adelantar porque la visibilidad es nula. Por más que miremos ─a lo lejos, arriba─, no podemos adivinar lo que nos espera. Cualquiera que aparezca en contra dirección se transforma en nuestro enemigo mortal. Por un momento impera el silencio. Lees estas líneas. Los ojos se despeñan página abajo, pero sigues adelante: sabes que en algún momento recuperarás la visibilidad.