Prólogo León de Neón

FORMULA MAGICA PARA DESTRUIR LA VIDA

    ¡Escucha! He venido ahora para meterme en tu alma. Eres del clan del lobo. Tu nombre es Áyuiuni. He hecho descansar tu saliva bajo la tierra.
He venido para cubrirte de peñas negras. He venido para cubrirte de tela negra. He venido para cubrirte de losas negras y no te me aparecerás más. Es hacia el ataúd negro de la Tierra Tenebrosa hacia donde tus senderos se estirarán. Eso es lo que te ocurrirá.

[…]
Ahora, tu alma se ha desvanecido. Se ha vuelto azul. Cuando llegue la oscuridad, tu espíritu empequeñecerá, y se apagará para no volver a aparecer nunca más. ¡Escucha!

 Canto Cherokee

Comando P.

Un comando de poetas

se decide a rescatar la poesía

reventar los grilletes formalistas

y como a un ave herida

sostenerla entre las manos sobre la ventana abierta

van armados con metralletas de versos libres

y dinamita sin rima,

armas de destrucción masiva

para las conciencias libres

cócteles molotov de amores vacíos

rellenados con ginebra revolucionaria

para hacer arder a académicos de la lira

no piensan hacer rehenes.

no temen la prisión

el cadalso.

la incomunicación ellos dicen

está frente al sofá del salón.

viven convencidos

no temen masacres

ni amasijos de hierro y pan

atadas de pies y manos,

esperan la ejecución

sobre un charco de tinta

yace una metáfora amada por demasiados

con un bate de béisbol han partido dilatados versos alejandrinos

la dinamita ha volado

églogas

hipérboles

y sinécdoques

dejando un cráter y un cuadro de Pollock.

han apoyado el rifle en la nuca de la aliteración

y los sesos secos se sienten en la silenciosa pared

qué masacre

han ahorcado al presidente de la Academia por los pies

y por los cojones

al presidente de la RAE.

una bomba de relojería

aguarda en la Biblioteca Nacional

queman en grandes hogueras

diccionarios María Moliner

enciclopedias y manuales de cómo usar las preposiciones.

con negras banderas proclaman

la nueva lengua sin reglas ni ataduras

declaran orgullosos

no hay mártires de la poesía

el comando avanza implacable

liberando a las letras

de la tiranía del formalismo

nadie puede detenerlos

salvo

tú.